Tras el escándalo de los multimillonarios de VW, marcas como Mercedes, Ford, Nissan y Renault fueron sorprendidas haciendo trampas con las emisiones de motores diésel
Cuesta creerlo, pero ese famoso caso del Dieselgate de Volkswagen en Estados Unidos hace diez años no se quedó ahí.
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Porque en 2020, cinco años después, Mercedes-Benz también fue pillada con la boca en la botella preparándose para sus tropiezos con motores diésel y pagó 2.200 millones de dólares al gobierno de EE. UU. por fraude en emisiones de NOx, óxido de nitrógeno, en 250 coches.
Y no fue solo Mercedes ni solo en Estados Unidos. Años después, en Londres, Mercedes, Ford, Nissan y Renault tuvieron que llegar a un acuerdo con el gobierno británico por el mismo lío.